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Presentación de la obra La cultura tradicional de un pueblo, de una región, de una comarca, de un lugar, es su mejor rasgo de identidad, y Campoo es evidente que dispone de esos rasgos propios que le definen y caracterizan. La música y canciones, la danza, el baile, los juegos, la ganadería, la sementera, la arquitectura rural, la gastronomía, la matanza del chon… son pruebas evidentes de su propia personalidad. Personalidad que ya pusieron de manifiesto campurrianos ilustres como: - Rodrigo de Reinosa (s. XV). Poeta-juglar, considerado como el primer poeta de Cantabria de nombre conocido. - Juan Francisco Güemes Horcasitas (1681-1766). Conde de Revilla-Jigedo. Virrey de Nueva España (México). - Ángel de los Ríos, "el Sordo de Proaño" (1823-1899). Alcalde de la Hermandad de Campoo de Suso. Escritor y político. También conocido como "el Solitario de Proaño". - Demetrio Duque y Merino (1844-1903). Escritor y periodista. Introductor en Reinosa de la primera imprenta. - Ramón Sánchez Díaz (1869-1960). Periodista y escritor. Donó al pueblo de Reinosa su "casuca Asunción" y su biblioteca para la fundación de la Casa de Cultura Sánchez Díaz. - José Calderón Escalada, "el Duende de Campoo" (1899- 1972). Sacerdote. Escritor prolijo, profundo conocedor de las gentes y tierras campurrianas, de sus costumbres y tradiciones. - Julio Montes Saiz (1934-1997). Sacerdote. Profesor y escritor. Profundo investigador en la antropología cántabra, en las materias de lingüística, costumbres y étnica. - Casimiro Sainz (1853-1898). Pintor. Uno de los principales representantes del paisajismo español del s. XIX. - Manuel Salces (1861-1932). Pintor. Artista de gran lirismo y conjunción armónica. ...y, un largo etcétera que nos llena de satisfacción a todos los campurrianos. Es Campoo un pueblo de larga historia, como lo demuestran fehacientemente las excavaciones arqueológicas efectuadas en su territorio, y más concretamente en Julióbriga y también en el altozano de las Rabas, en Celada Marlantes, en cuyo yacimiento se han encontrado huesos, cerámicas, bronces..., que han permitido identificar el tipo de vida de los antiguos cántabros en los siglos II y I a. de JC. Un pueblo fiel a sí mismo, como ha demostrado en tantas ocasiones históricas. Con un lenguaje peculiar que es una joya de valor inestimable. Un pueblo fiel también a sus usos y costumbres, a sus fiestas y tradiciones, que aún perduran en toda su pureza a pesar del poder devastador de la modernidad pujante, como: Las Marzas, vieja tradición en Campoo que se remonta en los tiempos. Las Cantadoras (hoy, Día de Campoo) en las ferias y fiestas de San Mateo, verdadera manifestación folklórica en donde brota a raudales el alma campurriana, con artísticas carrozas y típicas carretas. El Día de los Campanos, una tradición antiquísima de argumentos ganaderos, con exaltación de la vaca tudanca, muy arraigada en la comarca. La Virgen de Labra, una fiesta lúdica-religiosa, llena de colorido y complicidad romera. Un pueblo sufrido, duro y tenaz..., que ha sabido sobrevivir en una naturaleza indómita, rica en contenido, pero áspera y hostil en su peculiaridad climática. Un pueblo bravo y audaz en la defensa de sus derechos. Un pueblo, en suma, sereno en la decisión y noble en su comportamiento. Emilio Jorrín
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Índice A la vera del Tres Mares A modo de presentación PRIMERA PARTE
La matanza El estazado Los chorizos Los lomos y el jamón La crianza del cerdo La alimentación del cerdo Razas de cerdos Ordenanzas municipales
Referencia literarias Curiosidades Algunas coplas populares de Cantabria y Castilla Leyendas, ritos y creencias Otros usos Origenes del cerdo y sus distintas denominaciones Cualidades dietéticas Lo negativo Otras referencias ... Y también animal prohibido y maldito Gastronomía matancera
Vocabulario porcino Epílogo Bibliografía consultada Buscando a Campoo | |||||||||||||||||||||||
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Extracto: "Leyendas, ritos y creencias" Es bien conocido el pasaje mitológico recogido en la "Odisea de Homero", Canto Diez, protagonizado por la diosa Circe, hija del Sol y de la ninfa Persea, célebre por su hermosura y por sus sortilegios, cuando convirtió en cerdos a todos los acompañantes de Ulises, para retener a éste a su lado, cuando llegaron a su isla de Eea, si bien luego los devolvió a todos a su primitiva forma, permitiéndoles continuar su viaje camino de Itaca:
—¡Oh amigos!. En el interior está cantando hermosamente alguna diosa o mujer que labra una gran tela, y hace resonar todo el pavimento. Llamémosla cuanto antes. Así les dijo, y ellos la llamaron a voces. Circe se alzó en seguida, abrió la magnífica puerta, los llamó y siguiéronla todos imprudentemente, a excepción de Euríloco, que se quedó fuera por temor de algún engaño. Cuando los tuvo dentro, los hizo sentar en sillas y sillones, confeccionó un potaje de queso, harina y miel fresca con vino de Pramnio, y echó en él drogas perniciosas para que los míos olvidaran por entero la tierra patria. Dióselo, bebieron, y, de contado, los tocó con una varita y los encerró en pocilgas. Y tenían la cabeza, la voz, las cerdas y el cuerpo como los puercos, pero sus mentes quedaron tan enteras como antes. Así fueron encerrados y todos lloraban, y Circe, les echó, para comer, fabucos, bellotas y el fruto del cornejo, que es lo que comen los puercos que se echan en la tierra. ... ¡Oh, Circe!. ¿Qué hombre, que fuese razonable, osara probar la comida y la bebida antes de libertar a los compañeros y contemplarlos con sus propios ojos? Si me invitas de buen grado a beber y a comer, suelta a mis fieles amigos para que con mis ojos pueda verlos. Así dije. Circe salió del palacio con la vara en la mano, abrió las puertas de la pocilga y sacó a mis compañeros en figura de puercos de nueve años. Colocáronse delante y anduvo por entre ellos, untándolos con una nueva droga; en el acto cayeron de los miembros las cerdas que antes les hizo crecer la perniciosa droga suministrada por la venerada Circe, y mis amigos tornaron a ser hombres, pero más jóvenes aún y mucho más hermosos y más altos. ..."
Es también conocido que los imagineros han puesto siempre en las iconografías de San Antón un cerdo a sus pies. En muchos lugares de España se celebraban festejos en torno a San Antón, patrón de los animales, con el cerdo como protagonista: Así, por ejemplo, en Madrid, en la ermita de San Blas, situada en el Retiro, se celebraba una romería que se basaba fundamentalmente en una exaltación del cerdo y del porquerizo, en la cual se celebraba un concurso de carreras entre los berracos que se presentaban, el ganador era coronado con una corona de laurel y al dueño se le coronaba también como "rey de los cochinos" y se le vestía de San Antón. Ambos ocupaban sitio de honor en la procesión que se organizaba en los alrededores de la ermita. Esta romería quedó suprimida a mediados del s. XVIII. También en la Puerta del Sol de Madrid se efectuaba la "rifa del cochino de San Antón". En la villa de Pozoamargo (Cuenca) se cuidaba un cerdo entre todo el pueblo y luego se rifaba en medio de la plaza el día de la fiesta. Previamente se compraba el cerdo pequeño para que aprendiera con el grande el recorrido por el pueblo y casa por casa en donde le daban de comer. Esta misma tradición sigue vigente en La Alberca (Salamanca), conocida como el "marrano de San Antón". En la localidad madrileña de Meco, dentro del programa de las fiestas del patrón, se incluía la denominada "suelta del gorrino". Un espectáculo que consistía en perseguir un cerdo por la plaza del pueblo. Para que los participantes tuvieran mayor dificultad en atraparlo, engrasaban al cerdo por todo el cuerpo. Quien lograra cogerlo se quedaba con el cerdo como premio a su pericia. Entre los grandes pintores que han representado a San Antonio Abad, mejor conocido por San Antón, patrón de los animales, está Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598), quien representó al santo con un cerdo a su vera —un lienzo de 2,82 x 2,21 m., pintado en 1636 para la iglesia capilla del convento de San José de la Merced, de la Calzada de Sevilla, y que después de una larga peregrinación a partir de 1808, por París, Bilbao, Madrid..., se halla en Barcelona en una colección particular—. San Antón es un santo a quien se le pedía la curación del "Fuego de San Antonio", una enfermedad conocida actualmente como "ergotismo", la cual aparecía, sobre todo, en épocas de escasez, producida por la ingestión de alimentos preparados con harina contaminada por el cornezuelo del centeno o pan de centeno atizonado. Esta enfermedad se presentaba en dos formas: convulsiva y gangrenosa. La convulsiva se caracterizaba por manifestaciones nerviosas, vértigos, hormigueos y convulsiones tetaniformes. La gangrenosa, en la que los signos anteriores iban seguidos de gangrena seca y simétrica de las extremidades, formas que en realidad eran grados diferentes de intoxicación. Esta enfermedad del "Fuego de San Antonio" la curaban los Antonianos —orden hospitalaria de religiosos, fundada por San Antonio Abad en el s. XI— utilizando la grasa de los cerdos. Estos cerdos gozaban del privilegio de poder moverse libremente por todos los campos comunales y por las calles de los pueblos y ciudades, portando una campanilla al cuello para su identificación. Existe una antigua superstición de que no es conveniente que las mujeres manipulen en las carnes de la matanza si están con el período de menstruación, ya que tendría un efecto negativo en la posterior curación y conservación de la carne. En algunos lugares de España se guardaban los dientes del cerdo para ayudar a las mujeres a dar a luz y a las mozas a encontrar un buen novio. Sobre la fecha y condiciones más idóneas para efectuar la matanza se han popularizado diversas creencias, así, por ejemplo, la mejor fecha es la que va desde San Martín (11 de noviembre) hasta las Candelas (2 de febrero); la mejor luna es en cuarto menguante y deben evitarse los días húmedos y de lluvia. Es tradición, en algunos lugares de la vieja Castilla, que a San Martín se le denomine San Martín Matapuercos. Fragmento de título "Leyendas, ritos y creencias".
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