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Otros datos Biografía del autor y presentación de la obra, por Francisco Cubría Piris. | |||||||||||||||||||||||
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Extracto —¡Hija, vaya sofoco que traes! —Desfallecía vengo. Y gracias a que amaneció la mañana con unos celajes que más trazas de agua tenía que de abrir. Dije, no, pus por sí es caso, échome el paraguas a la cuévana. ¡Y me ha venío...! Mía que calienta, Virgen; encontou y el paraguas, qué soletá siento. —Aposa una jiaja, mujer, y arrímate aquí a la fresca. —Luego bien; la mañana perdía está ya. —¿Igual bajastes al mercao de Los Llanos? —S'hija, sí, allá me planté. Aticuenta que pa na. Más deslucío estaba y más... ¡Josús! —¡Que el señorío no se gasta los cuartos, otra! —Total, más compré que vendí, cuasi, cuasi. Dos pollucos llevaba. Yo decía, ocho pesetas ya sacaré del par, pero, ¡válgame Dios! ¡Ti aseguro! Veintiséis reales llegó a ofrecerme la que más. No, no, allá los dejé. Total, los vuelves y te los pesca a lo mejor un demonio di esos de atomóviles, que te los deja plastajaos que ni pa un caldo te hacen provecho. Pequeño fragmento de "La radio en la aldea" - Pág.
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