Extracto
Todo el mundo iba a lo suyo y no se percataba de escenas aparentemente intrascendentes, pero... en ese momento estaba
ocurriendo un hecho que, como veréis, será la clave para el desarrollo de nuestro cuento.
El acontecimiento era normal pero muy tierno. Se trataba de un niño con la nariz pegada a un escaparate luminoso y
atrayente de una tienda del centro del pueblo; el escaparate estaba repleto de juguetes.
Se notaba que había tenido al niño emocionado desde que lo montaron. Todos los días se pasaba un buen rato contemplándolo
y disfrutando en su imaginación con lo que allí veía.
A parte de ver los juguetes, se entretenía en observar las idas y venidas del dueño de la tienda que, por su aspecto,
hacía juego con el mundo mágico de los juguetes. Era un ser especial: nariz larga, pelos a lo loco, flaco y con aspecto
misterioso. Parecía el duende de la Navidad.
¡¡Eso es un duende!!
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