|
|
![]() |
|
||||||||||||||||||||||
| |||||||||||||||||||||||
Presentación de la obra La obra que ahora mismo es objeto de su atención y que acaba de comenzar tiene, sin lugar a dudas, un marcado carácter visual y las imágenes y fotografías que en ella se contienen son y han de ser las protagonistas. Sin embargo, a menudo, la palabra es necesaria, tal vez un mal necesario, pero guía en este caso del bagaje de imágenes que mostrarán el impresionante legado simbólico y ornamental que posee la arquitectura civil de esta tierra que es Cantabria. En las páginas que a continuación se sucederán se irá mostrando una inmensa e interesante colección de símbolos, signos y ornamentos que podemos encontrarnos en multitud de pueblos que jalonan Cantabria, motivos que recogen un patrimonio antiquísimo y que aún hoy se encuentran representados en los edificios de la región. El título de esta obra resume el contenido de sus páginas, un espacio en el que intentaremos mostrar y explicar numerosas representaciones que aparecen en puertas, ventanas, dinteles, portaladas, balconadas, ménsulas y otros diversos lugares de las mismas casas que habitamos y que en no pocas ocasiones se muestran como grandes desconocidas para sus propios moradores, quizá nosotros mismos. Las formas de las que estamos hablando se encuentran divididas en diversos capítulos, intentando de esta manera agrupar elementos que tienen una comunidad, tanto de representación como de significado. Estos motivos que vamos a conocer gozan en la mayoría de los casos de una doble dimensión: una puramente ornamental o decorativa, es decir, aquélla que hace de un grabado o de un dibujo un elemento que fundamentalmente tienen un valor artístico, que homenajea a la belleza; mientras que en un segundo plano nos topamos con otra vertiente que trasciende lo puramente visual y nos lleva hacia lo simbólico, nos sitúa en el plano de la interpretación, del sentido que aquéllos que realizaron ese trabajo quisieron dar a su obra, situándonos más allá de lo que la vista alcanza. Frecuentemente, los motivos que descubriremos tienen en principio un sentido puramente ornamental, ya que los trabajos a los que aludiremos no se alejan demasiado del siglo en que subsistimos, aunque esto no significa que no sean claros herederos de otros tiempos en los que lo simbólico y lo alegórico eran muy, pero que muy importantes, por lo que no nos resistiremos a abordar ambas facetas.
El campo de trabajo es tremendamente amplio y prácticamente no ha sido tratado en profundidad hasta ahora, por lo que para no dividir demasiado nuestros esfuerzos nos limitaremos a la arquitectura civil y popular de Cantabria, que, como ocurre en otros aspectos de esta tierra, es verdaderamente rica y prolija. Los soportes sobre los que han sido realizadas estas obras, como cruces, entrelazados, rosáceas, hexapétalas, esvásticas, figuras vegetales, animales, humanas..., son básicamente dos, la piedra y la madera. La piedra contiene, como es lógico, las representaciones más antiguas en sí mismas, es decir, en cuando a la época en la que se llevaron a cabo, mientras que el otro soporte, la madera, sostiene signos más recientes en el tiempo, al ser un material menos perdurable, lo cual no quiere decir que los signos representados en uno u otro soporte tengan un origen más o menos antiguo. De hecho, posiblemente el material inicial sobre el que el ser humano comenzó a grabar sus pensamientos o ideas fuera la madera, mucho más maleable y fácil de tallar. Por la gran calidad de algunas obras podemos determinar que la diestra mano de quienes las realizaron dieron sus primeros pasos en la madera, más sencilla y sobre todo menos cara y trabajosa. Pero cada dibujo o grabado tuvo otros muchos soportes, como el metal, la tela, el barro, de igual manera que no sólo el artista de la madera o la piedra fueron los únicos, puesto que también la pintura o la orfebrería ocuparon un lugar destacado.
En apariencia, algunos de estos signos son simples, tremendamente sencillos, con detalles que les rodean casi insignificantes a primera vista. No obstante, cada elemento que constituye el signo cobra una importancia sustancial, puesto que, por ejemplo, no es lo mismo que un dibujo mire o gire hacia la izquierda a que lo haga hacia la derecha, puesto que para muchos estudiosos y para numerosas culturas la siniestra nos remite al pasado y al inconsciente, mientras que la diestra nos lleva al futuro y al consciente. Asimismo, los signos pueden mostrarse de varias formas: simples y solitarios o en combinación con otros. Esta dicotomía puede llevar a que el sentido inicial de la representación singular cambie al encontrarse unida a otros motivos, que en fusión forman una decoración de conjunto con una estética totalmente integrada y diversa.
Las formas, los números, los colores, el lugar, el soporte, todo cobra importancia. Cada señal, decoración u ornato difiere de otro si cambia el número de sus radios, por ejemplo, o el lugar que ocupa en el conjunto, o la parte del edificio o el tipo de construcción sobre la que se encuentra. De ahí que sea tan interesante fijarse con detalle en todas estas cuestiones para poder saborear y deleitarse con la decoración que todavía conserva la región. Aunque no es menos cierto que la distribución de estos trabajos no es ni mucho menos uniforme, más bien todo lo contrario, puesto que nos encontramos con territorios en los que el adorno es realmente simple y monótono, otras zonas con ornamentación recargada, bella y variada y lugares en los que encontrar algún aderezo en la construcción es todo un alarde de investigación, ya que cualquier grabado es una rara avis o, simplemente, un capricho o iniciativa de un moderno morador. Desde los petroglifos y grabados rupestres, pasando por las representaciones estelares, hasta llegar a los motivos medievales y aquellos renacentistas, barrocos o modernistas hasta hoy mismo, todos beben de una tradición que ha hecho que, paradójicamente, estos signos no hayan cambiado en exceso, si bien se han ido tornando en decoraciones de gran belleza, que entremezclan elementos de diferentes épocas y culturas que han ido influyendo en Cantabria a lo largo de estos tiempos.
A partir de ahora se abre un mundo tan cotidiano como novedoso, tan cercano como desconocido, un universo al que pertenecemos y que nos pertenece, señales que nuestros mayores han dejado en las construcciones que les vieron nacer y que nos han visto nacer al resto de generaciones. A veces, tan sólo simples detalles en una ventana; otras, todo un dechado de virtudes artísticas reunidas en la hábil mano del cantero que las cinceló o del carpintero que las talló. Juan Carlos Cabria Gutiérrez
© Cantabria Tradicional
CONTACTA CON NOSOTROS.
Teléfono: 942 802 961 - 606 317 723 / e-mail:
editorial@cantabriatradicional.com
| |||||||||||||||||||||||