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Prólogo Desde hace millones de años, los habitantes más antiguos de nuestro planeta utilizaban las plantas medicinales como remedio a sus padecimientos. Culturas ancestrales como los romanos, egipcios, hindúes y principalmente el pueblo chino, conocían y aplicaban las plantas de su entorno. Este saber milenario ha llegado a nuestros días mediante su conocimiento y trasmisión por la cultura popular que, como es lógico, siempre ha estado en pleno contacto con la naturaleza. En la actualidad, con el ritmo de vida que nos vemos obligados a llevar, hemos perdido el contacto con la naturaleza y con nuestras tradiciones que siempre nos han inculcado el amor por la tierra. Al perderse ese contacto con la naturaleza también hemos perdido el conocimiento de la utilización de las plantas, que para nuestros antecesores era de vital importancia, ya que las plantas son la medicina del pueblo, que todos tenemos al alcance de la mano con sólo volvernos hacia la naturaleza. Hay que tener en cuenta que toda la farmacopea de síntesis ha tenido su origen en las plantas y que las plantas no van a tener los efectos secundarios que se derivan de la farmacopea industrial y, por el contrario, sí van a proporcionarnos el efecto beneficioso que todos deseamos. Por todo esto, dedico este libro a todos los profesionales que en la actualidad se especializan en la utilización de los métodos naturales de salud, y muy especialmente a los que trabajan con las plantas medicinales. Estos profesionales, que siempre están en disposición de ayudar a la sociedad, son los naturópatas, personas que entienden que sólo a través de un contacto más directo con la naturaleza y con un conocimiento exhaustivo de lo que es la misma, podemos ser personas totalmente sanas. Las plantas medicinales que utilicemos deben estar en contacto con nuestro entorno, ya que no tiene la misma forma, ni los mismos nutrientes, ni las mismas horas de sol una planta que se críe en Cantabria que una planta que vegete en Andalucía, aun siendo la misma especie. En nuestro aprendizaje deberíamos tener una asignatura obligatoria: la de conocer nuestro cuerpo y sus necesidades, porque sólo así podemos obtener respuestas a nuestras necesidades y tratamientos óptimos de nuestras patologías. Si aprendemos a respetar y amar el medio que nos rodea, que es la fuente de nuestra vida, lograremos ser más autónomos y más comprensivos, así como comprendidos. Tienes que aprender a vivir el presente, porque recuerda siempre esta norma: • El pasado no existe. Por esto debemos aplicar el carpe diem –vive el momento– con el fin de aprender a superar nuestros problemas y convalecencias. Cuando tengamos una convalecencia debemos descansar y desconectar de todo lo que nos aflige, centrándonos solamente en nosotros. Es muy importante que nuestra actitud sea positiva para poder ayudar a nuestro cuerpo a crear las defensas que vencerán el padecimiento, apoyándonos en los métodos naturales de salud y principalmente en las plantas medicinales. Siempre debemos buscar que nuestro cuerpo supere las convalecencias por sí mismo, ya que sólo así tendremos un organismo fuerte, con suficientes defensas para rechazar las enfermedades. Con este libro podrá disfrutar y conocer la gran variedad que
la tierruca cántabra nos ofrece en plantas medicinales y en remedios
naturales.
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| Extracto: "AVELLANO" Corylus avellana
El avellano es un arbusto grande, de ramas
pardas y flexibles. Posee hojas alternas, rugosas y de forma ovalada,
que pierde en otoño para volver a recuperarlas en primavera. Tiene
flores masculinas, recogidas en amentos de color amarillento. Los frutos
son las avellanas, tan conocidas y apreciadas por todos.
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